Capítulo 6

Corina se dirigió a su oficina, con un sentimiento similar, o característico del luto, como resultado de la pregunta del bullicioso estudiante. Últimamente por esas preocupaciones le resultaba casi imposible dormir. No lograba comprender ¿qué habían hecho mal?
Gracias a los avances del gran colisionador estábamos a sólo un paso de conseguir poder producir a placer, cualquier recurso en cantidades ilimitadas, oro, agua, oxígeno, el colisionador en sí, era una máquina que permitía separar los átomos, el siguiente paso obvio para la ciencia era reacomodarlos para poder fabricar cualquier elemento de la tabla periódica, al principio esto había sido demasiado caro, con el tiempo la infraestructura estaba hecha y los costos eran nulos, con esto llegaría por fin la extinción del hambre, las guerras, la falta de energéticos, las luchas por el agua, los alimentos, o el petróleo, Jaques y Corina, sabían que todo estaba cerca, los lastres del pasado, se estaban extinguiendo, estábamos cerca. Por eso la implementación de la ciudad utópica Alfa era una realidad.
Una volátil zozobra por los resultados de varias pruebas, y tentativas de ponerlo en marcha, pero algo no funcionaba correctamente.
Hasta que lo descubrieron…
Y ahora parecía que toda la historia de la humanidad, engranaba sus piezas, por sí solas.
45
Había un factor que lograron identificar después, y que conceptualizaron como una especie de mezquindad psicopática, por ejemplo, habían hecho una prueba de rediseño de rutas en la ciudad, en estricto sentido se coordinaba a los autos automatizándolos, para circular en intervalos calculados matemáticamente a efecto de evitar la conducción manual, y favorecer la llegada puntual y sin contratiempos de todos los autos a destino, lo que eliminaría la insatisfacción e infelicidad de tener que pasar horas en el tráfico, pero había un sector de personas particularmente fastidiosas, impacientes y obstinadas, que con una encubierta hostilidad salían siempre a afectar, o bloquear, el curso de las trayectorias, los habían identificado como con un vacío existencial, de tal magnitud que gozaban creando exasperación en el resto, se podría decir que vivían para eso, o que incluso sentían un discreto pero profundo y perverso placer en hacer esto, lo que desde luego les causaba frustración en muchas formas a los otros, ─ ese resquemor provocó que, Corina y su equipo continuara con sus investigaciones, se dieron cuenta de que incluso dentro del equipo de investigación y pese a tener una relación de amistad, unión y respeto, en efecto existía una extraña, y patológica condición. Tal como Darwin había predicho.
Comenzaron a hacer pequeños experimentos, que al principio eran insignificantes. En alguna ocasión en la que se realizó de manera secreta uno de ellos, fue en una reunión en la que degustaron algunos bocadillos, tres para ser exactos, de un menú de 10 sabores, a cada uno se le pidió elegir los tres sabores que querían degustar.
46
Sin embargo, los bocadillos se servirían en charolas, sin separarlos y cada uno elegiría los tres sabores que se había “comprometido” a calificar, para sorpresa de los líderes del experimento, hubo quienes en la protección del anonimato comieron de otros sabores. Repitieron los experimentos, en distintas circunstancias, identificaron a los causantes que en el amparo del anonimato generaban estos problemas, se repetían los mismos nombres. Incluso con recodificación, pero estos reincidían en diferentes experimentos.
Esto a pequeña escala, era lo que pasaba con la ciudad sustentable, pese a tener todo automatizado y controlado por patrones, existían algunos que en la sumisión acataban las normas y pensaban en el bienestar común, y otros que, sin tener necesidad de mentir, robar, o abusar gozaban de sentirse superiores engañando al resto. ─ Aplicaron los experimentos en la Ciudad Alfa, llevándolos a los límites, hicieron más estudios y detectaron que estos eran morfológicamente iguales, pero no completamente idénticos a los otros seres humanos.
Comenzaron a llamarlos “antropomorfos” criaturas con cualidades humanas, pero que en realidad no eran humanos, eran otra especie de criaturas. Gozaban de antropomorfismo, pero eran más parecidos a los criminales de los estudios, que se habían hecho en la época de Ferri. Corina salió de aquel edificio sintiéndose profundamente afectada, pensar que la ciencia había logrado saltar todos los obstáculos, miles de años de estudios, estar a punto de dar un salto evolutivo que cambiaría la vida como era conocida en la tierra… A Corina, ese descubrimiento, realmente le partía el corazón.
47
Al salir del edificio, hacía frío, Angelini se envolvió el cuello con su enorme bufanda, y lágrimas asomaron por el rabillo del ojo, a punto de recorrer sus mejillas, agradeció no haber olvidado su abrigo favorito, y dio un suspiro fuerte. El aire era helado afuera, y una ráfaga levantó algunos papeles del suelo, un folleto se le quedó pegado en el antebrazo. Era una publicación predicadora de esas que acostumbran repartir en algunas iglesias.

Se leía:
Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca. Apocalipsis 1:13

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s