Capítulo 17

Bill recordó todas las veces que le gritó ¿qué sentiste al haber matado a mi hija? ¿qué sentiste? Ahora comprendía la razón por la que aquella pregunta caía en un pozo sin fondo. Sin embargo, Marissa, sí tenía un sistema de valores, aunque muy básico, ─ Continuó explicando Corina ─ y le funcionaba, este era que, si alguien violaba su propia autoestima, o si ella misma lo hacía, se traicionaba, se sentía culpable y enfurecida por esto, si nadie la había amado, amarse a sí misma era lo único que poseía. Y eso era todo, ahí terminaba su sistema de valores, su sistema de lealtad era sólo para ella misma. ─ Con esto finalizó Corina su presentación. Marissa, sólo reaccionaba con coraje, y eso parecía ser genuino cuando se sentía frustrada, cuando se le criticaba, o cuando se le imponía disciplina. Y estaba siempre a la defensiva, creyendo que los demás se burlaban de ella para sus adentros, o que la disciplina era un claro intento de controlarla o manipularla como ella, de hecho, lo hacía con los demás. Lo más seguro es que nadie, siquiera estuviera interesado en esto. ─ Remató Corina. Cuando la sacamos del laboratorio, teníamos que mantenerla ocupada, si se aburría, solía comenzar a tramar cosas creativas, y generalmente malas,
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con mucha facilidad, solía comenzar a tejer extravagantes y maquiavélicos planes. Prometía cosas, y luego prometía otras más grandes. En los últimos días se la pasaba quejándose continuamente de que no confiábamos en ella. Armaba todo un ardid para obtener la confianza absoluta. Era imprescindible y se enojaba si no la obtenía, ya que, con eso quedaba automáticamente inhabilitado todo su poder manipulador. Acostumbraba morder la mano que le había dado de comer, de ella podrías recibir el peor pago, por la mayor bondad. Simplemente porque “podía” y eso le causaba placer. No estaba loca, tampoco era tonta, era una de esas personas muy listas, fingiendo ser indefensas, para ella las personas no eran seres humanos, sino una cosa de la cual podías sacar provecho, cuando veía a una persona era similar a ver un artefacto raro su pensamiento era algo así como ¿cómo se usará esto? Y ¿cómo puedo sacarle provecho? En los siguientes días, continuaron trabajando en el laboratorio con ella, reescribieron sus guiones, capa sobre capa con ayuda de la Inteligencia Artificial. Hubo un momento específico en la reprogramación que no olvidaré, y no sé si tenía algún significado específico, pero ¡juro por Dios! que un hilo de sangre espesa de un color rojo obscuro bajó por su nariz, y que a partir de este momento sus ojos cambiaron de color.
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Cuando Marissa finalmente internalizó lo que había sucedido, y con la ayuda de la reprogramación logró sentir empatía por un segundo. Eso bastó para darse cuenta de lo que había hecho, se puso una sentencia una cuerda en el cuello y se ahorcó.

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