Capítulo 9

Marissa había llegado un día a la oficina, recomendada por el tío de Harry, Alexandr Walcott, un hombre anciano quien era de sus principales benefactores. Él prefería que le dijeran “Sir” Alexandr, y no “Mister” Alexandr, pero Corina siempre terminaba diciéndole “Sir Mr.” Alexander, todo aquello de los títulos nobiliarios le parecían una confusión y la liaban demasiado.
El currículum de Marissa era realmente impresionante, aunque nada comprobable, si uno se detenía a analizar descubría fácilmente algunas inconsistencias
─ Química orgánica con experiencia en procesos de operación y administrativos─ ¿Un químico administrativo?, pensó Corina.
─ Nivel de clase mundial con Desarrollo global ─ ¿Clase mundial, Desarrollo global no eran casi lo mismo? pensó Jaques, confundido.
─ En México, Canadá, USA, Asia, Europa, África, Medio Oriente ─ ¿De casualidad Marte o Saturno no figuraban en su expertisse? Carcajeó Samuel.
El uso excesivo e indiscriminado de verbos confusos ─ coordinar, financiar, promover, fomentar, administrar, ejecutar, elaborar, participar ─ Todos se sintieron perdidos y confundidos, algunos sonaban como si fueran sinónimos. El excesivo uso ya daba a sospechar bastante. Su edad, la descubría uno por una fotografía con una sonrisa harto falsa, y poniéndose la mano en el corazón, algo que les causó a todos, un poco de inmanente animadversión,
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un trasfondo en el que se apreciaba una oficina con unas pilas enormes de documentos, y una persiana vertical en color beige, todo lucía sucio y desordenado.
Su cara, en la fotografía evidenciaba a una persona joven, pero con una sombría madurez quizá forzada por algunos golpes accidentales de la vida, cuando uno buscaba los datos personales, estos simplemente no aparecían ni dirección, ni teléfono, ni edad, inevitablemente te perdías en datos irrelevantes y repetitivos, por si fuera poco, se autodefinía (sic) con un “perfil psicológico” de líder audaz, eficiencia, seguridad, confianza, “pensamiento estratégico”, organización, y comunicación.
Cuando uno leía todo aquello de pensamiento estratégico, y orden y miraba aquel rebuscado currículum dotado de exagerados datos, que parecía más bien un retablo de arte barroco, estrafalario, engañoso, recargado, raro. El documento no hacía honor a esas características, ¿orden?, ¿pensamiento estratégico? En otro renglón se leía: Busco trabajo en Estados Unidos y/o Europa. ACTIVAMENTE, cuando uno leía aquello de “activamente” parecía gritar “desesperadamente”. Y seguía diciendo, “Asesoro proyectos internacionales para África, la India. Para: “CONFIDENCIAL” ¿qué diablos, significaba eso de confidencial?, ¿trabajaba para la mafia, o esos proyectos eran tan inexistentes como la experiencia que presumía? Cuando se le entrevistó, lejos de aclarar estas inconsistencias, les reforzó ese previsor sentimiento de desazón, una fantasmal y extraña zozobra, algo así como una situación de alerta o amenaza.
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La mayor parte de su formación la había cursado en Ucrania, pero no contaba con documentos que lo avalaran por haberse “incendiado” los archivos de la universidad. Los pocos documentos que poseía eran sólo unas escasas cartas, no apostilladas, que no mencionaba cargos ocupados, describía en su lugar aparentes actividades ejemplo, sector salud, construcción, innovación, en otro renglón describía construcción, minas, y cementos, pero no específicamente en dónde los había realizado, no describía los cargos ocupados, uno esperaría ver algo como: Director, Consultor, Coordinador o algo que ayudara a definir adecuadamente el puesto, pero nada. En los que sí mencionaba parecía no haber estado, más de unos cuántos meses y la mayoría de aquellos negocios ya habían desaparecido. Cuando se le preguntó el motivo por el que no aclaraba adecuadamente todas las dudas, se excusó diciendo que había firmado un convenio de confidencialidad que no le permitiría hablar de esto durante 20 años.
Cuando finalmente se le entrevistó, se le cuestionó sobre por qué estaba en busca de trabajo, dada su inconmensurable experiencia, comentó que todos los proyectos en los que había trabajado eran confidenciales, y que actualmente realizaba un “estudio internacional” acerca de la “inteligencia competitiva” en los negocios en Medio Oriente, pero que no percibía ningún pago por estos trabajos, y tampoco eran comprobables debido a la confidencialidad. Mencionaba estar involucrada en “proyectos energéticos de gas natural, oleoductos (ductos) y petróleo”, su perfil iba de
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un extremo a otro, sin ninguna concordancia, aunque su verborrea era impecable, y era una de las mejores cualidades que poseía.
Lo más escandaloso, fue cuando recibimos el currículum por e-mail y en este mismo había marcado copia a no menos de 200 contactos de otras empresas, ¡al mismo tiempo! ─ Samuel se rascaba la cabeza,
O era una manifestación clara de TOC, trastorno obsesivo compulsivo, ─ dijo Corina Angelini. O que su “pensamiento estratégico” no era tan estratégico después de todo, ─ dijeron y no pudieron evitar reírse de esto. Pero pasaron por alto todos esos focos rojos.
Concluyeron que era simple pereza o errores involuntarios.
Cuando terminaron la entrevista, aclararon la mente. Viniendo de uno de sus filántropos más importantes Mr. Alexandr Walcott, no pudieron menos que hacer una consideración, suspiraron resignados. Así entró, por recomendación del Consejo, a ocupar el puesto de Directora de la procuración internacional, encargada de conseguir los insumos necesarios para su proyecto.
Tiempo después, Marissa se volvió una gran amiga de Samuel y de Ishiguro. Y es que, en realidad, parecía una de esas personas, de las que realmente te gustaría ser amiga. ─ Comenzaron a sentirse tranquilos con su presencia, y todos bajaron la guardia.
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Hasta el día en que Samuel comenzó a notar los faltantes. Y vino a ver a Jaques con un papel impreso, estaba preocupado porque al hacer una auditoría de las finanzas, había algunos números que no cuadraban.
Todo comenzó a hacer sentido esta mañana al recibir un e-mail conteniendo el siguiente mensaje.

Estimado Sr. Jaques:
Estoy viendo una presentación de la entidad que usted preside, a su lado aparece Marissa Prada. Yo estoy tras la pista de esa mujer. Y no descanso hasta obtenerla porque esa mujer diabólica y yo, tenemos una deuda existencial pendiente. La bruja esa tiene un comportamiento extraño, si usted toma atención, podrá verlo, si alguien aun no cree que el demonio existe, efectivamente existe y una de sus hijas es esa maldita mujer.


Bill William Ryder More
Colombia

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