Capítulo 24

Cuando regresaron de Escandinavia, Samuel iba callado, iba aún más decidido a maquilar los últimos detalles de su plan. Convenció a Corina de ir a conocer un majestuoso lugar. Fueron a ver los acantilados de la costa blanca de Dover. Cuando llegaron ahí se sintieron afortunados.
Luego de un buen rato de admirar la belleza incomparable de las piedras calizas, se decidieron a despertar al eco que dormía profundamente, Corina se quitó una colorida mascada que traía atada al cuello y secundó a Samuel.
─ Le gritamos y nos sentimos como tontos viendo que el eco se burlaba de nosotros, un ataque de risa nos afligió a tal punto, que nos tiramos en el páramo y terminamos pataleando como un par de niños, cuando el fenómeno acústico del eco intempestivo, ocurriendo como fuera del tiempo adecuado, finalmente se cansó de responder y nosotros de gritar, nos miramos conscientes de la gratuidad con la que se alcanza un nivel elevado, desde ahí pudimos ver el velero que llegaba por nosotros.
Descendimos la montaña en bici.
Desde el mar observamos uno de los orgullosos faros de Western Heights, la comida, a bordo era fantástica, banderillas de Jamón e higo, con vinagreta
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de mandarina, luego nos ofrecieron té, y mini pasteles de la casa Winston & Math, creo que probablemente esta sencillez, es todo lo que realmente se necesita. Regresamos a la casa de Harry. Pasaron unos días más y Corina y yo hicimos un recorrido por el castillo, el cielo era una mescolanza de azules plumbago y purpurina, el cerúleo, los índigos, y el naranja brillante del ocaso. Caminamos sobre el verde prado, unos metros más adelante estaba una hermosa capilla que yo había conocido en uno de mis anteriores viajes, y la elegí previamente como el lugar perfecto. Cuando entramos a la pequeña iglesia, con acuarelas antiguas de capas transparentes y deslavadas, contrastando con el estilo neogótico. La capilla, era por demás un hermoso ornamento para el parque que la circundaba, aunque tenía ese olor de antigua e inhabitada. Corina Angelini traía puesto un hermoso vestido bohemio estilo columna, en color gardenia perlado, confeccionado por Jeremmy Martins, una famosa diseñadora británica, era un vestido impecable, con un abrigo Giuseppe Plank. Caminamos y Corina estaba hablando de sus muy felices recuerdos, metiéndose las manos a las bolsas del abrigo, encogiéndose de hombros por el aire frío, al fin estábamos tranquilos.
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─ Yo no había tenido abuelos, no tenía la menor idea de lo que era tenerlos─ Recordó Samuel con nostalgia. Realizábamos una larga caminata hasta el parque. Nos detuvimos en esa gran estatua ecuestre de influencia romana, que representaba a un desconocido rey montado a caballo, y frente a las más hermosas artes visuales, de la intensa iconografía inglesa, en medio de todo ese simbolismo filibustero. Verla a ella era realmente un dolor de ojos, supe simplemente que tenía que hacerlo ahí mismo, metí las manos a la bolsa del pantalón. Pedirle matrimonio fue algo difícil sobre todo cuando nunca lo has hecho, y no tienes quien te diga cómo. Es complicado, primero tienes que ir a comprar el anillo, y toda esa churumbela, estoy nervioso. Me voy a casar, con todo lo que eso significa, y no tengo ni la más mínima idea de lo que eso signifique. Subimos a lo más alto de la Capilla revestida con hermosos vitrales, y en el campanario de estilo gótico, justo cuando ella tenía vértigo de mirar abajo, en un momento inesperado. Simplemente me hinqué como todo un gentleman, y le dije Te quería pedir algo, ─ estoy nervioso murmuré, y finalmente explotó la pregunta, ─ quiero pedirte que te cases conmigo.
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Se quedó callada, mirando, y luego sonrío, por un micro segundo su sonrisa se borró cambiándola por una cara de asombro, y yo sentí un vuelco en el corazón, no había considerado que existía la remota posibilidad de que no quisiera casarse, después de todo ella era de esas personas que no necesitaban que las nombraran, ella era pura autonomía siempre rozando los límites, ella podía construir su mundo, ponerle mariposas y brillos, y ser al minuto siguiente un cruel terrateniente, porque aunque era muy buena, sabía lo que quería, y no permitía el control. Mi respiración se contuvo. Sus ojos se hicieron agua, y yo suspiré aliviado, si de algo estaba seguro es que ella me amaba, me respondió de inmediato. Mitigando mi ansiedad. ─ claro. ACEPTO.
Samuel, no comprendió cómo sucedió esto, pero de pronto lo invadió una agradable emoción, diferente a todo lo que había experimentado, sintió como un peso abandonaba su cuerpo, algo muy raro. ─ Con Corina se vivía una experiencia sensorial todo el tiempo, y me sentí muy afortunado por eso. Desde la comida, los aromas, el arte, los colores, las luces, la música, y su interesante trabajo, toda ella en sí, invitaba a descubrir o imaginar, sin dudar. Y eso de querer dejar legado la hacía rendir tributo a casi cualquier detalle, y con una pasión casi detestable, casi compulsiva fusionaba y enriquecía todos los elementos muy fácilmente tenía un sentido de la perfección, que por sí mismo, tenía que haber sido suficiente, pero ella siempre quería más,
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era requisito fundamental la estética, no se conformaba con hacer las cosas bien, sino también bellas. En la ciudad Alfa, ella trabajaba con diseñadores comprometidos en hacer una ciudad funcional, y por eso ella había decidido hacer a los políticos a un lado porque no comprendían que el problema de las ciudades se centraba en crear ambientes estéticos que honraran a las diversas culturas, y que fueran matemáticamente calculados para las necesidades específicas de las personas, todos ellos Jaques, Ishiguro y Corina, estaban seguros de poder crear una conducta social, a través del arte y la perfección estética, estaba segura que si eso sucedía, en un futuro próximo, podríamos olvidarnos de Marissas y antropomorfos. ─ Su vida era un balance de armonía que lo admito me había cautivado, aunque la mitad de lo que ella decía, la verdad yo no lo entendía. ─ A Samuel le costaba reconocer el valor de otras ideas. Corina seguía calculando a mil por hora metodologías para resolver problemas complejos, basada en modelos matemáticos y modelos cognitivos, algoritmos de inteligencia artificial, trabajando en equipos multidisciplinarios ingenieros en robótica que alguna vez habían visitado el Show Room y ahora se habían incorporado al programa, en el área cognitiva trabajaba con psicólogos y psiquiátricas con competencias analíticas, el sistema robótico generaría narrativas, esta sería la evolución a nuevas formas de generación de ideas, y del estado de reflexión, los
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androides generarían la futura, nueva realidad semántica. Ellos pueden estar dedicados a la creatividad todo el tiempo, algo que puede ayudar al ser humano, nos falta mucho por entender acerca de cómo funciona el cerebro, la creatividad computacional comenzó apenas. Psicólogos y psiquiatras, investigadores en neurociencias son los que crearán los algoritmos anticorrupción faltantes, en equipos multidisciplinarios trabajando en conjunto con matemáticos, que lograrán darles forma, cambiando el futuro a través de la ontología, la moral, y la ética personal.
─ No hubo necesidad de más palabras para bien o para mal, a nadie convenía, creo que mi vida estaba en peligro, y me sentía un poco como estar en sus manos, no creo que se sintiera muy responsable de eso, después de todo ella ni siquiera se había percatado de mi existencia. ─ Samuel, se sentía seguro por el momento.
Ella seguía preocupada por lo que pasara con la ciudad.
─ Cuando me decía que, para ella el amor era dar, no dejar que el aire tocara al otro, cuidar que nada le causara daño a las personas que ella quería, sacrificarse por los demás, dar la vida, siempre hacía referencia a la mayor prueba de amor que había dado alguien al mundo, Jesucristo. Yo pensaba, que eso tendría que ser una broma.
Pero no, ella realmente lo creía.
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Después de todo, nosotros no queríamos ciudades sustentables, lo único que realmente hubiéramos querido era disfrutarla más a ella. Y al hacer esto con esa testarudez creo que también estaba vendiendo su alma.
Cuando finalmente se enfocó en lo verdaderamente importante, contrató una coordinadora de bodas, buscó un modisto, previamente había mirado algunos vestidos, había ido con Harry, y eligió uno para inmortalizarlo, una cobertura para el baile, la coordinadora no quería bajar el precio, yo no quería discutir con ella, estaba enamorado, no me importaba le di una provisión de fondos, y se le acabó demasiado pronto, la coordinadora me pidió una nueva provisión, yo acabé dándole el triple, diciéndole que me justificara los gastos que había autorizado Cori, y no sé por qué pero de repente comencé a decirle Cori, antes de esto, ella siempre había sido Corina Angelini.
Personalizó todo, el coche, el menú, los detalles del evento, tenía todo tan claro, lo organización, la estructura, y sonreía tanto esos días y me decía que no sabía exactamente lo que estaba haciendo, porque no tenía experiencia, pero la verdad es que no se le notaba.
Yo reflexionaba tanto en la progresión de los detalles de nuestra vida, de algún modo, la complicidad, me daba la tranquilidad de saber que entendía lo que yo necesitaba.
El día de la boda fue espectacular, la presentación de las mesas, el protocolo, las expectativas, los detalles “handmade”, la decoración, un día entero de peluquería, sus ideas eran muy buenas, y la originalidad.
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Matizándolo todo, añadiéndole cosas, dándole su toque personal, durante esos días, Harry se volvió su confidente, no era posible imponerle nada. Llegó el día de la boda, estaba tan nerviosa que se le nublaba todo, y no podía ver más allá, pero recordó todos los consejos, el sol, la explanada, los juegos de luces y sombras, no había nada que hubiera podido ser mejor.
La última moda en arreglos de mesa, la decoración del extenso jardín, verdaderamente hipnótico y tornasolado, creer con pasión en el poder de crear, buscar los mejores materiales, la más alta calidad para dar vida a un evento. Por la mañana era una danza de copas, y flores frescas, piedras de colores, horas de preparación y desde luego una gran inversión, pero sin extravagancias, un anillo valuado en casi 2 millones de dólares, parte de una regalía que obtuve por un favor que le hice a Harry.
Uno de los acontecimientos más importantes.
Lujo y perfección, 600 invitados, no gran ostentación.
Una hermosa diadema de diamantes y plata montada sobre oro blanco, luces y fuentes de agua, un cuento de hadas.
Los invitados con labios humectados, el escenario de la boda era uno de los más grandes castillos de Escocia.
Todos brillaban, hombres y mujeres yo me sentía bien, era una emoción buena. ─ Pensaba Samuel, su mente viajó muchos años al futuro, le vino una alucinación.
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Una Corina, retocándose las canas frente a un espejo, sin saber por qué, lo hizo sentir bien.  Creo que por primera vez incorporó esa palabra y supo lo que es “sentir”.
Darse cuenta de pronto que estábamos en un mundo, donde todo es posible…
Recordé ese día que choqué con ella, cuando le tiré los libros, tuve suerte en que me mirara, tuvimos suerte de encontrarnos en este mundo, ha sido muy emocionante todo lo que hemos vivido, y por fin sabía cómo quería invertir mi vida.
La observé ahí sentada platicando con uno de los invitados, ella se veía radiante, me acerqué, la miré como nunca la había mirado, y le dije.
¿Te quieres ir de aquí conmigo?
Ella no sabía quién era yo. Sólo levantó el rostro.
Después de todo esta era la historia, de una historia feliz y resignada, porque no había modo de hablar con fuerzas superiores, sordas, absortas en sus propias luchas. No se podía ni era debido luchar contra estas potestades, al menos no por ahora.
FIN

Segunda parte… Continuará

Estimado lector:

Si has llegado hasta aquí, y no has abandonado la lectura a la mitad, no tuviste miedo al cruzar el obscuro túnel, decidiendo volver para NO encarar lo desconocido, decidiste cruzar valientemente para conocer la realidad sobre el desarrollo y funcionalidad de los alter egos, y pudiste salir de ahí para ver de nuevo la luz.

No eres un ser humano común y lo sabes.

Así que déjame tus comentarios cualesquiera que estos sean y comparte.

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