Capítulo 14

La videoconferencia con Bill se había prolongado. Se transmitieron mutuamente mucha información. Bill tuvo la mala suerte de encontrarse con Marissa, vivía con su hija Roberta madre soltera de una bebé de 9 meses llamada Niza, con el nacimiento de la bebé, se entusiasmaron y quisieron comprar una casa nueva y grande para que él pudiera jugar futbol con su nieta cuando esta creciera. Él era dueño de un negocio exitoso en Colombia, Marissa era una supuesta agente inmobiliaria, ese día el no pudo ir y le pidió a su hija que acudiera a ver el inmueble. Marissa le habló para decirle que nadie había acudido a la cita y que ya tenía que irse. Enseguida comprendió que algo muy malo había pasado. Llamó a la policía. Cuando la policía encontró a Marissa la puso en el polígrafo, pasó la prueba sin problema, y la dejaron ir. Nunca volvimos a saber de ella. La búsqueda de mi hija se prolongó. La dueña de la supuesta agencia inmobiliaria en Colombia, no declaró, debido a que la policía no la contactó sino hasta muchos meses después, cuando lo hicieron dijo que ellos nunca habían contratado a alguien con
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ese nombre. Marissa, había estado aprovechándose de casas vacías, y abandonadas para cometer sus fechorías. ─ No teníamos pruebas, pero se convirtió en la sospechosa número uno.─ Dijo Bill.
─ Cuatro meses después, de mi hija no había rastros, ni su coche, ni su celular, nada, hasta que encontraron el vehículo a 400 metros de la salida sur, en un terraplén oculto y volcado, pero sin rastro de ella ni de la bebé.
─ La policía encontró el cuerpo. A mi hija la habían tratado como si fuera basura fue hallada muerta en un bosque cercano, con su cabello lleno de nudos, sus retículos sarcoplasmáticos relajados, ya había desaparecido el Rigor Mortis, aunque aún se apreciaba la última postura vital, señalando hacía donde encontraron a mi nieta, su rostro estaba infestado de animales, vasos sanguíneos rotos, petequias púrpuras puntiformes en sus ojos, lesiones profundas amoratadas que me parecían horribles, degollada, medio desnuda.
Bill envío las fotografías de la bebé a Corina. También eran horribles, la equimosis con coloraciones violáceas, traumas, golpes.
Las palabras no pueden expresar cómo se sintieron Ishiguro y Corina al ver esto, era algo difícil de digerir, alimento para sus pesadillas, miedo.
─ Rastrearon a Marissa. En un puente dejó su auto con la puerta abierta, en el río flotaba una mascada, peinaron el río y encontraron uno de sus zapatos, pero a ella no. Yo sospeché que había escapado. La busqué por
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muchos años, pero no pude encontrarla. Estaba a punto de aceptarlo. Hasta el día que la vi en ese video. ─ La video llamada se silenció por un segundo. ─ Bill estaba llorando. No tengo duda que esa mujer fue responsable directa o indirectamente de la muerte de mi hija y de mi nieta, y nadie podrá convencerme de lo contrario. ─ Bill enmudeció. La habían asesinado en un inmueble abandonado, pero luego habían trasladado su cuerpo inerte al bosque alrededor de las dos de la madrugada. Eso dedujo la policía. Éstas eran acusaciones graves, no había duda que Marissa estaba involucrada en la desaparición de Amber. Esa certeza terminó por aplastarlos anímicamente. Bill había plantado una semilla que daría sus frutos, y no podían imaginarse cuántos. Días después, todos sus esfuerzos comenzaron a rendir, y muchos secretos comenzaron a salir a la luz, el carnet y el dinero de Amber, estaban saliendo del mar, una persona les llamó, al encontrar su cartera, con el número de identificación para emergencias que le había dado Ishiguro. ¿El mar sacaba dinero? Ishiguro estaba viendo las olas chocar contra las rocas, lloró imaginando que Marissa podría haber tratado de deshacerse del cuerpo en esa infinitud, su mirada se perdió, comenzó a llover, no se inmutó, junto a sus lágrimas saladas, Ishiguro, se convirtió en mar.
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Bill llevaba 4 días informándonos todo acerca de Marissa, y nosotros seguíamos llamando a emergencias para obligar a las autoridades a que incluyeran a Amber en la lista de personas desaparecidas. Finalmente pudimos obligar al detective a visitar la mansión, el detective consiguió una orden para registrar la casa, había pocos muebles tirados, y señales de pelea. Por la noche hicieron una nueva inspección usaron luminol para iluminar la sangre, así como una solución de negro amido para detectar si en realidad las manchas hemáticas encontradas, eran sangre de Amber. Los resultados estarían listos al día siguiente. La quimioluminiscia no iluminaba las gotas, sino sus propias esperanzas. Luego de esas dos semanas Ishiguro, tuvo que aparentar regresar con Marissa, fue lo más difícil que le había tocado enfrentar, fingir que no pasaba nada. No había otra posibilidad, que orillarla a salirse del área de confort, por fuera de los marcos legales, confiábamos poder atraparla. Tal vez sería fácil, dejar que se confiara, abusar de la misma confianza que ella estaba burlando de nosotros engrandecerla haciéndole sentir que realmente era un ser superior e indetectable. Al día siguiente Marissa cometió el error más grave, dio un paso en falso, nos dirigió al lugar donde tenía oculta a Amber, atravesamos terrenos con cenizas ennegrecidas, y matorrales crecidos agrestemente, cuando Ishiguro llegó se encontró con una Marissa cubierta de sangre que manaba de uno de sus hombros el cual cubría con una toalla, Marissa al ver llegar el auto de
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Ishiguro salió corriendo, le dijo que un hombre la citó para entregarle a Ámber, le dijo que el hombre la había atacado y había huido. Ishiguró entró a la cabaña pero no pilló a nadie. La policía llegó pronto he hizo una revisión posterior, alguien pudo escuchar un sonido, Amber seguía atrapada boca abajo 21 días después, estaba viva, había movimiento, estaba dentro de un compartimiento secreto debajo de un colchón viejo, y se movía, estaba sujeta por cinturones, ahí afuera Ishiguro recibe la noticia, estaba deshidratada, pero consciente, tenía lesiones graves, la subieron a una ambulancia, estaba en estado crítico. Los policías concluyeron que cuando Ishiguro llegó, Marissa al verse sorprendida, puso rápidamente el colchón encima del compartimento de madera, se auto lesionó y luego cubrió su propia “herida” con la misma toalla ensangrentada con la había limpiado las manchas de sangre de Amber del piso de la cabaña. La policía realizó todas las pesquisas, no había duda de su culpabilidad, en el caso de Amber. Toda esa situación con Marissa, no hubiera tenido la menor importancia, para nadie, un crimen que se resolvía, afortunadamente con final feliz, uno más de tantos. Pero ahora teníamos que ayudarle a Bill a encontrar la paz que tanto le urgía a su alma. Marissa, no quería confesar el crimen de Roberta.
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Si no hubiera sido por la inteligencia artificial, no hubieran logrado develar el intrigante misterio que se escondía debajo. Lo que descubrieron después, era lo nunca imaginado.

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